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BA & la hora del planeta


Con el objetivo de realizar un llamado de atención sobre las consecuencias del cambio climático en el Mundo, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires apagará hoy de 20.30 a 21.30, la iluminación de monumentos y edificios emblemáticos porteños, como el Obelisco, sumándose a la iniciativa de la World Wildlife Foundation “La Hora del Planeta”.

Asimismo, el Gobierno porteño convoca a vecinos, empresas y organizaciones a unirse a este apagón simbólico, que se realizará en más de 4000 ciudades y que en la Argentina estará coordinado por la Fundación Vida Silvestre.

En la carta de adhesión a la iniciativa, el jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, declaró que “la Ciudad de Buenos Aires reafirma permanentemente su compromiso con la problemática del cambio climático, a través de la implementación de diversos programas y proyectos y de su participación en redes y foros internacionales sobre la temática”.

La presidenta de la Agencia de Protección Ambiental porteña, Graciela Gerola, destacó que “Buenos Aires fue la primera ciudad del país en tener un Plan de Acción de Cambio Climático”.

El proyecto fue presentado por Macri en la Conferencia de las Partes (COP 15) realizada en Copenhague en diciembre de 2009.

La Hora del Planeta surgió en Sydney, Australia, en 2007 y entonces convocó a dos millones de personas como llamado de atención a gobernantes y pueblos de que se requiere adoptar medidas profundas y urgentes para detener el cambio climático, que podría acarrear graves consecuencias a la humanidad en un futuro cercano.

Al año siguiente más de 50 millones de personas en 400 ciudades apagaron sus luces y algunos de sus principales íconos se oscurecieron, como la Opera de Sidney, el Coliseo de Roma, el City Hall de Londres, el Empire State de Nueva York, la Torre de Sears de Chicago, el Golden Gate de San Francisco y el Obelisco de Buenos Aires.

A su vez, más de siete millones de usuarios visitaron el sitio www.earthhour.org y más de 2000 empresas apoyaron y participaron de la iniciativa.

En el 2009 fueron cerca de mil millones de personas en más de 4000 ciudades de 87 países las que apagaron sus luces.

Se sumaron en la ocasión la Torre Eiffel, la Basílica de San Pedro de Ciudad del Vaticano, el Big Ben y las Cámaras del Parlamento de Londres, las Grandes Pirámides de Giza, el Partenón de Atenas, la estatua del Cristo Redentor de Río de Janeiro, el Ángel de Independencia en México y los edificios de Chrysler de Nueva York.

http://www.buenosaires.gov.ar/

Preparando la cumbre de Copenhague 09

El 7 de diciembre de 2009 se reúne en Copenhague la 15ª Conferencia de las partes de la convención sobre cambio climático de las Naciones Unidas en la que, seguramente, sea la reunión ambiental más importante desde la cumbre de Río en 1992.
En ella está previsto que se adopten acuerdos sobre mitigación de emisiones y adaptación, así como los instrumentos de financiación y transferencia tecnológica que los hagan posible.

Entiendo que la Unión Europea llegará a la cumbre de Dinamarca con un sabor agridulce. Por un lado, el hecho positivo de, como Churchill en 1939 y 1940, haber aguantado la posición durante una larga década mientras llegaban los refuerzos del otro lado del Atlántico, cosa que afortunadamente ha ocurrido con el programa energético-climático lanzado por el presidente Obama. Por otro, la gravedad cada vez mayor de la crisis climática que amenaza seriamente con irse de las manos.

La importancia de la cita de diciembre se entiende mejor al analizar la confluencia de diversas tendencias que podrían generar en pocos años un escenario muy complicado para el clima. En primer lugar, la crisis económico-financiera en curso que amenaza con restar atención política y recursos económicos a la crisis climática. En segundo lugar, la escasez creciente de petróleos convencionales (conventional oil) que llevará al pico de extracción en apenas una década (Agencia Internacional de la Energía, 2008). En tercer lugar, los importantes cambios geopolíticos en curso que plantean la necesidad de una nueva gobernanza internacional.

La crisis de oferta energética que emergerá al albur del agotamiento del petróleo convencional en los próximos años abrirá una ventana de oportunidad estratégica para mover el sistema energético internacional hacia tecnologías menos contaminantes. Pero, el resultado podría ser justamente el contrario: que una lucha por el acceso a unos recursos energéticos escasos dificultase aún más la adopción y ejecución de acuerdos climáticos vinculantes, al tiempo que el sistema energético se podría orientar hacia el carbón y la utilización de petróleos no convencionales como las arenas bituminosas y alquitranes cuyo contenido en carbono es muy superior a los convencionales.

Para entender lo que significan esas amenazas desde la perspectiva de la crisis del clima es preciso recapitular brevemente la situación actual. La emisión a la atmósfera de 2.300.000 millones de toneladas de CO2 procedentes de las actividades humanas en los últimos 200 años ha sido la causa de la alteración del clima de la Tierra. Desde 1900, la atmósfera se ha calentado 0,76 grados centígrados y el ritmo de alteración se ha acelerado en las últimas décadas. La temperatura es ya, o está cerca de serlo, la más elevada en el actual período interglacial que comenzó hace 12.000 años. En un escenario tendencial, sin acuerdos globales de contención de emisiones, las emisiones totales de gases de efecto invernadero pasarán de las 44 Gigatoneladas de CO2 equivalente de la actualidad a 60 Gt CO2 equivalentes en el año 2030, un incremento del 35%. Ese aumento elevará el nivel de concentración en la atmósfera de los gases de efecto invernadero lo que, a su vez, incrementará la temperatura. En ese escenario, existen altas probabilidades de que se sobrepase el umbral de seguridad de 2Cº de incremento sobre la temperatura media existente en los tiempos preindustriales.

China, India y Brasil con una población cercana al 40% mundial generan ya el 25%º de las emisiones totales de gases de efecto invernadero y su ritmo de incremento es muy fuerte. Al mismo tiempo, sus emisiones per capita son muy inferiores a las de un norteamericano medio, un europeo, un japonés o un ruso. Hacia 2020, las emisiones de los países emergentes alcanzarán a las de los países económicamente desarrollados y, a partir de ese momento, la mayoría de gases se generará fuera de los países ricos. El centro de gravedad del problema y, en consecuencia, de la capacidad de decisión para solucionarlo se desplazará hacia las economías emergentes, cuyas economías estarán orientadas a incrementar su producto interior bruto y su renta per capita.

Lograr que el incremento de la temperatura media de la atmósfera no exceda los 2ºC sobre la existente en la época preindustrial requiere que la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera se estabilice en torno a las 450 ppm, si bien estudios científicos recientes consideran que incluso ese nivel de concentración podría ser excesivamente elevado. Para alcanzar ese objetivo es necesario que en el año 2050 las emisiones totales mundiales se reduzcan a la mitad con respecto a las de 1990, lo que a su vez exige que hacia 2020 las economías desarrolladas acuerden una reducción de sus emisiones entre el 25 y el 40% y que las emergentes hayan comenzado a controlar decididamente las suyas. Las emisiones globales deberían alcanzar su cénit hacia el año 2020 y, a partir de ese momento, descender de manera continuada hasta finales del siglo XXI. Es decir, tal y como lo ha reclamado la Agencia Internacional de la Energía se necesita llevar adelante en los próximos años una verdadera revolución energética internacional.

En consecuencia, sería un grave error enfocar la salida internacional a la actual crisis económico-financiera sin tener presente ese telón de fondo. Está en juego la desestabilización irreversible del clima de la Tierra. Afortunadamente, es posible alinear el gasto público capaz de activar la demanda con la necesidad de avanzar hacia una economía baja en carbono. Es el momento de un Acuerdo Global verde (green new deal) lanzado de manera coordinada por las grandes economías.

El acuerdo global económico-ambiental debería pivotar sobre la transición hacia un nueva matriz energética basada en ganancias radicales en eficiencia de industrias, instalaciones, edificios, procesos, productos; una apuesta plena por las renovables de primera y segunda generación; una transformación total de los sistemas de transporte basados en la combustión de petróleo. La magnitud de las crisis requiere de una política fiscal expansiva sostenida en el tiempo para animar la economía. Ante un escenario de cambio climático y de escasez de los combustibles fósiles, una potente inversión en eficiencia energética y en energías renovables estaría más que justificada. Aunque estas políticas serán costosas y elevarán el déficit serán rentables en el medio plazo y podrían crear millones de nuevos empleos “verdes” productivos.

Esta idea ha despegado con fuerza en Estados Unidos, donde el presidente Obama, ha propuesto en el documento “Nueva Energía para América” destinar $150.000 millones en diez años para crear cinco millones de puestos de trabajos. En España o Alemania el sector de las energías renovables emplea actualmente a 350.000 personas y se espera que en 2020 sobrepase a la industria convencional del automóvil. Un “green new deal” que, como ha planteado el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ke-moon, podría estimular de manera urgente la economía y orientar el gasto público en una senda sostenible.

La Unión Europea ha aprobado objetivos ambiciosos sobre energía y cambio climático para 2020 y con ello ha dado nuevas muestras de liderazgo internacional en ese ámbito. Ahora es preciso poner en valor esa visión, integrando en un único discurso político y en una única estrategia la salida de la crisis económica-financiera y los pasos para ir encauzando de manera adecuada la crisis climática. En la senda de preparación de la importante cumbre de Copenhague en diciembre de 2009, es el momento de un gran Acuerdo Global verde.


Antxon Olabe, analista ambiental y socio de naider.

Salvar los glaciares


Greenpeace lanzó el 25 de agosto una convocatoria para reclamar a los gobiernos de las principales economías del mundo que asuman su responsabilidad en relación al cambio climático y aseguren un buen resultado en la cumbre de Copenhague el próximo diciembre. Según Greenpeace “el planeta está en un serio riesgo, los glaciares son uno de los sistemas naturales que están siendo deteriorados por el cambio climático, con ellos se pierde la fuente de agua potable para millones de personas”.

Esa mañana, los ambientalistas se ubicaron en la esquina de Diagonal Norte y Florida, en el centro porteño, con el objetivo de reunir firmas en el marco de la campaña global para reclamar un fuerte compromiso por parte de los líderes mundiales para proteger a los glaciares y al clima del planeta. Las adhesiones también pueden sumarse a través del sitio de Internet de Greenpeace: www.greenpeace.org.ar/glaciares.

A través de una campaña de afiches en la vía pública y en Internet, la organización ambientalista difundió hoy imágenes de los glaciares Upsala y Viedma en las que se documenta el enorme retroceso y pérdida de masas de hielo, a partir de la comparación de fotografías actuales y de principios del siglo XX. “Esas son sólo dos imágenes emblemáticas, pero la pérdida de masa de hielo se está produciendo en toda la cordillera de los Andes, desde Ecuador y Perú, hasta en el sur de la Patagonia” explicó Juan Carlos Villalonga, director de campañas de Greenpeace Argentina.

El cambio climático es producto de la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera. El principal de ellos es el dióxido de carbono, y su principal fuente es la quema de combustibles fósiles como el petróleo, el carbón o el gas.

La conferencia de Copenhague (COP15) se realizará desde el 7 al 18 de diciembre y allí, la comunidad internacional deberá definir los compromisos de reducción de emisiones que afectan al clima para los próximos años. Al expirar el primer período de compromisos para la reducción de gases de efecto invernadero en el marco del Protocolo de Kyoto, en la COP15 deberá alcanzarse un nuevo instrumento legal que diseñe un régimen de reducciones globales para los próximos años.

En dicha reunión se espera un mayor compromiso por parte de los países industrializados, en particular, Estados Unidos; y el inicio de compromisos de acciones de mitigación en el mundo en desarrollo. Para que un sistema de reducciones alcance escala global se espera que el mundo industrializado se comprometa además a financiar inversiones en tecnologías limpias en los países en desarrollo.

“Debemos evitar un aumento de la temperatura global de más de 2°C, para eso se necesita que las emisiones de gases que provocan el calentamiento global alcancen su máximo antes del año 2015 y luego comiencen a descender rápidamente. Los países industrializados deben reducir sus emisiones en, al menos, un 40 por ciento en el año 2020, respecto de los niveles de 1990”, explicó Villalonga.

Descargá el informe: "Cambio climático: Futuro negro para los glaciares", hacé click aquí.

HOME / Sólo nos quedan 10 años

El tema del aprovechamiento de los recursos naturales sin explotarlos a mansalva merece un llamado de atención a todos los diseñadores de indumentaria y productores textiles. Debemos estar conscientes de la importancia de mantener estos recursos, no solo para vivir mas saludablemente, sino porque son el sustento económico de muchos países en vías de desarrollo.
Últimamente me encuentro insistiendo en el cuidado del medio ambiente hasta en lo más básico: el papel. Cada hoja de papel mal aprovechada se traduce en un proceso que parte desde un árbol y pasa por muchos etapas antes de llegar a nosotros. Por esto, cada hoja de papel que uso la veo como un árbol talado… intento entonces aprovecharla al máximo. Este hecho es uno de los motivos por el que creé éste blog, porque soy partícipe de los apuntes virtuales para los alumnos. Así ellos deberán imprimir menos, fotocopiar menos y los invita a leer más sobre cada tema, ya que la web es una telaraña con múltiples caminos para transitar. La curiosidad va gestando una trama que los lleva por diversos pasajes en los que investigan cada cosa que les interesa.

Y entonces, estrenan la película HOME simultáneamente en el Cine y en YouTube. Como un presagio de lo que será de nosotros si no atendemos al llamado desesperado de la naturaleza: nos los dicen las inundaciones, nos lo cuentan las tremendas sequías que estamos padeciendo en el país y en el mundo, nos lo hacen saber los animales en peligro de extinción. Si no lo vemos es porque no queremos. No queremos que estos sean los últimos 10 años del resto de nuestras vidas. Empeza desde hoy a tomar conciencia, y poné atención a las cosas simples que haces cada día: algo podemos cambiar desde nuestro pequeño lugar en el mundo.




“Estamos viviendo un periodo crucial. Los científicos nos dicen que solo tenemos 10 años para cambiar nuestros modos de vida, evitar de agotar los recursos naturales y impedir una evolución catastrófica del clima de la Tierra.
Cada uno de nosotros debe participar en el esfuerzo colectivo, y es para sensibilizar al mayor número de personas que realicé la película HOME.
Para que esta película sea difundida lo más ampliamente posible, tenía que ser gratuita. Un mecenas, el grupo PPR, permitió que lo sea. Europacorp que lo distribuye, se comprometió en no tener ningún beneficio porque HOME no tiene ningún interés comercial. Me gustaría que esta película se convierta en vuestra pelicula. Compártelo. Y actúa.”


NUNCA VISTE LO QUE VAS A VER.
Andá al link y esperá que baje para verlo mejor.
En sólo 90' te cambiara la mirada
sobre tu vida y la del planeta...

El film completo: http://www.youtube.com/watch?v=SWRHxh6XepM


Yann Arthus-Bertrand

Cambio climático: SÍ PODEMOS!

El Premio Nobel de la Paz y ex vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, manifestó que el cambio climático "no es realmente una cuestión política, es una cuestión moral y espiritual que afecta a la supervivencia humana".

Tomó hoy prestado el lema de campaña del presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, para decir en Poznan, Polonia, el pasado 25 de diciembre de 2008, "Yes, we can" y asegurar que el mundo "puede y debe" alcanzar un nuevo acuerdo internacional contra el cambio climático el próximo año.

Durante su intervención ante el plenario paralelo de la Cumbre del Clima (COP14), quiso lanzar este mensaje para "todos aquellos que piensan que es difícil alcanzar un nuevo pacto en 2009.

"No es realmente una cuestión política, es una cuestión moral y espiritual. Afecta a la supervivencia humana. Es el mayor desafío que afecta a la civilización", dijo.

Antes de esta petición, comenzó advirtiendo de la seria amenaza del calentamiento global: "La tierra, nuestro hogar está en peligro", enfatizó. No obstante, afirmó hoy que los motivos para el optimismo son mayores que para el pesimismo.

Tampoco faltó la mención a la crisis económica al afirmar que el cambio climático se puede aprovechar como un 'new deal' verde, que generará millones de empleos. "Lo que siento en mi corazón es que la recesión global se debe superar con una actuación verde", añadió.

Antes de estas consideraciones, hizo un repaso sobre los enclaves más amenazados del planeta por el calentamiento global en Asia, África o América, subrayó la urgencia de la acción y advirtió de que con los hechos no se puede negociar. "Se necesita trabajar más, pero tenéis las bases para alcanzar los nuevos tipos de soluciones en nuevo acuerdo", insistió para dar impulso a las negociaciones.

Mientras tanto, la Cumbre de Clima continúa con unas negociaciones que se centran en el Fondo de Adaptación, el dinero que los países ricos deben aportar a los países pobres para ayudarles a adaptarse a los impactos del calentamiento global, y que parece que sería posible que se cerrara con un acuerdo.

25 de diciembre de 2008
Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado