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Steve Jobs, renuncia a Apple

Gracias.

Tengo el honor de estar hoy aquí con vosotros en vuestro comienzo en una de las mejores universidades del mundo. La verdad sea dicha, yo nunca me gradué.

A decir verdad, esto es lo más cerca que jamás he estado de una graduación universitaria.

Hoy os quiero contar tres historias de mi vida. Nada especial. Sólo tres historias.

La primera historia versa sobre "conectar los puntos".

Dejé la Universidad de Reed tras los seis primeros meses, pero después seguí vagando por allí otros 18 meses, más o menos, antes de dejarlo del todo. Entonces, ¿por qué lo dejé?

Comenzó antes de que yo naciera.

Mi madre biológica era una estudiante joven y soltera, y decidió darme en adopción. Ella tenía muy claro que quienes me adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que todo se preparó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su mujer.

Solo que cuando yo nací decidieron en el último momento que lo que de verdad querían era una niña.

Así que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada a medianoche preguntando:

“Tenemos un niño no esperado; ¿lo queréis?”

“Por supuesto”, dijeron ellos.

Mi madre biológica se enteró de que mi madre no tenía titulación universitaria, y que mi padre ni siquiera había terminado el bachillerato, así que se negó a firmar los documentos de adopción. Sólo cedió, meses más tarde, cuando mis padres prometieron que algún día yo iría a la universidad.

Y 17 años más tarde fui a la universidad. Pero de forma descuidada elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres, de clase trabajadora, los estaba gastando en mi matrícula.

Después de seis meses, no le veía propósito alguno. No tenía idea de qué quería hacer con mi vida, y menos aún de cómo la universidad me iba a ayudar a averiguarlo.

Y me estaba gastando todos los ahorros que mis padres habían conseguido a lo largo de su vida. Así que decidí dejarlo, y confiar en que las cosas saldrían bien.

En su momento me dio miedo, pero en retrospectiva fue una de las mejores decisiones que nunca haya tomado.

En el momento en que lo dejé, ya no fui más a las clases obligatorias que no me interesaban y comencé a meterme en las que parecían interesantes. No era idílico. No tenía dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos, devolvía botellas de Coca Cola por los 5 céntimos del envase para conseguir dinero para comer, y caminaba más de 10 Km los domingos por la noche para comer bien una vez por semana en el templo de los Hare Krishna.

Me encantaba.

Y muchas cosas con las que me fui topando al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante.

Os daré un ejemplo.

En aquella época la Universidad de Reed ofrecía la que quizá fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, todos los póster, todas las etiquetas de todos los cajones, estaban bellamente caligrafiadas a mano.

Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí atender al curso de caligrafía para aprender cómo se hacía.

Aprendí cosas sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía.

Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante. Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, todo eso volvió a mí.

Y diseñamos el Mac con eso en su esencia. Fue el primer ordenador con tipografías bellas. Si nunca me hubiera dejado caer por aquél curso concreto en la universidad, el Mac jamás habría tenido múltiples tipografías, ni caracteres con espaciado proporcional. Y como Windows no hizo más que copiar el Mac, es probable que ningún ordenador personal los tuviera ahora. Si nunca hubiera decidido dejarlo, no habría entrado en esa clase de caligrafía y los ordenadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen.

Por supuesto, era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase, pero fue muy, muy claro al mirar atrás diez años más tarde.

Lo diré otra vez: no puedes conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tenéis que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea.

Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado, y ha marcado la diferencia en mi vida.

Mi segunda historia es sobre el amor y la pérdida.

Tuve suerte — supe pronto en mi vida qué era lo que más deseaba hacer. Woz y yo creamos Apple en la cochera de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos mucho, y en diez años Apple creció de ser sólo nosotros dos a ser una compañía valorada en 2 mil millones de dólares y 4.000 empleados.

Hacía justo un año que habíamos lanzado nuestra mejor creación — el Macintosh — un año antes, y hacía poco que había cumplido los 30.

Y me despidieron.

¿Cómo te pueden echar de la empresa que tú has creado?

Bueno, mientras Apple crecía contratamos a alguien que yo creía muy capacitado para llevar la compañía junto a mí, y durante el primer año, más o menos, las cosas fueron bien. Pero luego nuestra perspectiva del futuro comenzó a ser distinta y finalmente nos apartamos completamente. Cuando eso pasó, nuestra Junta Directiva se puso de su parte.

Así que a los 30 estaba fuera. Y de forma muy notoria.

Lo que había sido el centro de toda mi vida adulta se había ido y fue devastador.

Realmente no supe qué hacer durante algunos meses. Sentía que había dado de lado a la anterior generación de emprendedores, que había soltado el testigo en el momento en que me lo pasaban. Me reuní con David Packard [de HP] y Bob Noyce [Intel], e intenté disculparme por haberlo fastidiado tanto. Fue un fracaso muy notorio, e incluso pensé en huir del valle [Silicon Valley].

Pero algo comenzó a abrirse paso en mí — aún amaba lo que hacía. El resultado de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso ni un ápice. Había sido rechazado, pero aún estaba enamorado. Así que decidí comenzar de nuevo.

No lo vi así entonces, pero resultó ser que el que me echaran de Apple fue lo mejor que jamás me pudo haber pasado.

Había cambiado el peso del éxito por la ligereza de ser de nuevo un principiante, menos seguro de las cosas. Me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida. Durante los siguientes cinco años, creé una empresa llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una mujer asombrosa que se convertiría después en mi esposa.

Pixar llegó a crear el primer largometraje animado por ordenador, Toy Story, y es ahora el estudio de animación más exitoso del mundo. En un notable giro de los acontecimientos, Apple compró NeXT, yo regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT es el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurene y yo tenemos una maravillosa familia.

Estoy bastante seguro de que nada de esto habría ocurrido si no me hubieran echado de Apple. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba. A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe. Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Tenéis que encontrar qué es lo que amáis. Y esto vale tanto para vuestro trabajo como para vuestros amantes.

El trabajo va a llenar gran parte de vuestra vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideréis un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hagáis. Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando.

No os conforméis.

Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejoran y mejoran según pasan los años. Así que seguid buscando hasta que lo encontréis.

No os conforméis.

Mi tercera historia es sobre la muerte.

Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo como: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”. Me marcó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.

Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida.

Porque prácticamente todo, las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante.

Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir tu corazón.

Hace casi un año me diagnosticaron cáncer.

Me hicieron un chequeo a las 7:30 de la mañana, y mostraba claramente un tumor en el páncreas. Ni siquiera sabía qué era el páncreas. Los médicos me dijeron que era prácticamente seguro un tipo de cáncer incurable y que mi esperanza de vida sería de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó que me fuese a casa y dejara zanjados mis asuntos, forma médica de decir: prepárate a morir.

Significa intentar decirle a tus hijos en unos pocos meses lo que ibas a decirles en diez años. Significa asegurarte de que todo queda atado y bien atado, para que sea tan fácil como sea posible para tu familia. Significa decir adiós.

Viví todo un día con ese diagnóstico.

Luego, a última hora de la tarde, me hicieron una biopsia, metiéndome un endoscopio por la garganta, a través del estómago y el duodeno, pincharon el páncreas con una aguja para obtener algunas células del tumor. Yo estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vio las células al microscopio el médico comenzó a llorar porque resultó ser una forma muy rara de cáncer pancreático que se puede curar con cirugía.

Me operaron, y ahora estoy bien. Esto es lo más cerca que he estado de la muerte, y espero que sea lo más cerca que esté de ella durante algunas décadas más. Habiendo vivido esto, ahora os puedo decir esto con más certeza que cuando la muerte era un concepto útil, pero puramente intelectual:

Nadie quiere morir.

Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así tiene que ser, porque la Muerte es posiblemente el mejor invento de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo.

Ahora mismo lo nuevo sois vosotros, pero dentro de no demasiado tiempo, de forma gradual, os iréis convirtiendo en lo viejo, y seréis apartados. Siento ser tan dramático, pero es bastante cierto. Vuestro tiempo es limitado, así que no lo gastéis viviendo la vida de otro.

No os dejéis atrapar por el dogma que es vivir según los resultados del pensamiento de otros.

No dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior.

Y lo más importante, tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición.

De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser.

Todo lo demás es secundario.

Cuando era joven, había una publicación asombrosa llamada The Whole Earth Catalog [Catálogo de toda la Tierra], una de las biblias de mi generación. La creó un tipo llamado Stewart Brand no lejos de aquí, en Menlo Park y la trajo a la vida con su toque poético. Eran los últimos años 60, antes de los ordenadores personales y la autoedición, así que se hacía con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras Polaroid. Era como Google con tapas de cartulina, 35 años de que llegara Google, era idealista, y rebosaba de herramientas claras y grandes conceptos. Stewart y su equipo sacaron varios números del The Whole Earth Catalog, y cuando llegó su momento, sacaron un último número.

Fue a mediados de los 70, y yo tenía vuestra edad.

En la contraportada de su último número había una fotografía de una carretera por el campo a primera hora de la mañana, la clase de carretera en la que podrías encontrarte haciendo autoestop si sois aventureros. Bajo ella estaban las palabras:

“Sigue hambriento. Sigue alocado”.

Era su último mensaje de despedida. Sigue hambriento. Sigue alocado.

Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando os graduáis para comenzar de nuevo, os deseo eso a vosotros.

Seguid hambrientos. Seguid alocados.

Muchísimas gracias a todos.

Nota: Si desea ver el VIDEO (con sub-títulos en Español) puede verlo desde:

http://mercadeoglobal.com/articulos/blogs/32/

BO,50


El cuadragésimo cuarto presidente de Estados Unidos, Mr. Barack Hussein Obama II ayer, 4 de agosto, cumplió 50 años.

Hijo de Barack Obama, un economista keniano; y de Ann Dunham, una antropóloga estadounidense, quienes se conocieron cuando asistían a la Universidad de Hawái en Manoa, donde su padre estaba matriculado como estudiante extranjero.

Cuando tenía dos años de edad, sus padres se separaron. Después del divorcio, su padre regresó a Kenia y en 1971 se reunió por última vez con su hijo, antes de morir en un accidente automovilístico en 1982. Su madre contrajo matrimonio con Lolo Soetoro, y en 1967 se mudó con su familia a Indonesia, país de origen de su nuevo esposo. Obama asistió a escuelas locales en Yakarta hasta que cumplió los diez años. Luego regresó a vivir en Honolulu con sus abuelos maternos y en 1971 fue inscripto en el quinto grado de la escuela Punahou School, donde permaneció hasta su graduación de la secundaria en 1979.

Una vez que culminó su bachillerato, se mudó a Los Ángeles e inició sus estudios en el instituto Occidental College por un periodo de dos años. Posteriormente, se transfirió a la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York, en la carrera de Ciencia Política, con una especialización en Relaciones Internacionales. Se graduó con el pregrado académico Licenciatura en Artes Liberales de Columbia en 1983.

Después de trabajar durante cuatro años en Nueva York se trasladó a Chicago, donde fue un activo organizador comunitario y director del proyecto D

eveloping Communities Project (DCP), una organización religiosa en la zona sur de la ciudad denominada South Side, desde junio de 1985 a mayo de 1988.

A finales de 1988, ingresó en la escuela de Derecho Harvard Law School y en 1991 volvió a Chicago, luego de haberse graduado con el título de Doctor en Jurisprudencia o Juris Doctor (JD) y con la mención honorífica magna cum laude. De abril a octubre de 1992, dirigió la organización denominada Project Vote, que estaba conformada por un personal de diez trabajadores y setecientos voluntarios, y a través de este proyecto alcanzó la meta de inscribir 150.000 de 400.000 afroamericanos que no estaban registrados en el estado de Illinois. Su labor en este proyecto le mereció ser nombrado en el semanario Crain Chicago Business en su lista de 1993, como futura promesa entre los 40 menores de cuarenta años.

Su historia es una historia estadounidense – los valores del corazón de Estados Unidos, una educación en el seno de una familia de clase media, la dedicación al estudio y al trabajo para salir adelante, y la convicción de que una vida con tantas bendiciones debía vivirse para servir al prójimo.

Sus años de servicio responden a una creencia inquebrantable de que es posible unir a la gente alrededor de una política de propósito.

Su primer cargo de relevancia fue en la Legislatura del Estado de Illinois, desde 1997 a 2004. En 2005 logró ingresar en el Senado de los Estados Unidos como representante del estado de Illinois, siendo representante de la minoría del partido demócrata. Desde allí promovió la reforma ética más importante en veinticinco años, recortó los impuestos de las familias en la fuerza laboral y amplió los servicios de salud para los niños y sus padres, trabajó con la oposición para moderar la influencia de los grupos de presión, asegurar las armas de destrucción masiva y promover la transparencia gubernamental reportando todos los gastos del Gobierno en Internet.

Defendió las leyes vinculadas con los grupos de presión y con la prevención del fraude electoral, se ocupó de la ecología concientizando sobre el calentamiento global. También trabajó en cuestiones relacionadas con el terrorismo nuclear y con la asistencia a los soldados participantes de las campañas de Iraq y Afganistán.

El 10 de febrero de 2007 Barack Obama lanzó su candidatura a la presidencia luego de vencer en las internas del partido Demócrata a Hillary Clinton, quien es hoy su Secretaria de Estado.

El punto cúlmine de su biografía probablemente sea su victoria en las elecciones presidenciales del 4 de noviembre de 2008, frente al candidato republicano John McCain y su asunción como presidente de los Estados Unidos de América fue el 20 de enero de 2009.

De su labor presidencial cabe destacar brevemente algunos aspectos. En sus primeros días de gobierno demostró que su política iba a distanciarse de la de su antecesor, George W. Bush: pidió al ejército estadounidense que prepara un plan para evacuar de Iraq las tropas americanas. Estableció que a más tardar en 2010 debía cerrarse el centro de detención de Guantánamo, reviendo todos los procesos de los detenidos allí.

En materia de economía, debió afrontar la crisis heredada del gobierno anterior. La Ley de Estímulo Económico destina 787.000 millones de dólares para inversión en salud pública, educación, infraestructura urbana, y energía. Además el plan de rescate financiero incluye exenciones tributarias, estímulos fiscales y asistencia directa a los individuos.

Sin duda, otro de los momentos más importantes de su vida fue el 9 de octubre de 2009, al recibir el Premio Nobel de la Paz como reconocimiento a sus esfuerzos diplomáticos en pos del desarme nuclear, la consecución de un proceso de paz en Oriente Medio y el fomento de la lucha contra el cambio climático.

Finalmente, el 4 de abril de 2011 anunció el inicio de su campaña de reelección presidencial para el 2012 y en una rueda de prensa, el 1° de mayo de 2011, declaró que un grupo de las fuerzas especiales del ejército estadounidense había dado muerte a Osama Bin Laden en Pakistán.

Casado desde octubre de 1992 con Michelle Robinson Obama, tiene con ella 2 hijas: Malia Ann y Sasha.

http://es.wikipedia.org/wiki/Barack_Obama

http://www.whitehouse.gov/espanol/presidente-obama/

El crucificado ha resucitado, aleluya!!

DOMINGO DE PASCUA
¡¡HA RESUCITADO!!
Si algún milagro hubiésemos pedido hubiera sido este. Pero no lo pedimos. Nos olvidamos en medio del dolor. Y aquí estás! Casi tan increíble como tu muerte!!

Señor, Maestro sos vos? De verdad? Pareces tan increíblemente otro! Pero decís las mismas cosas… y otras más, nuevas, que dan sentido a los hechos de estas últimas horas!!

Sí Señor sos Vos, no puede ser de ninguna otra manera. Las mujeres vinieron a buscarnos para decirnos que ya no estabas entre las piedras frías de tu sepulcro, que se les habían aparecido unos ángeles… parecían cosas de mujeres… pero cómo no creerles con esa fe inquebrantable con que te acompañaron estos días! Cómo no escucharlas si con ese tono de amor solo se puede gritar que estás vivo!

Todavía no entiendo… no te moriste…? Qué sucedió?

Yo lo ví, a mí no me lo contaron! Pero también estoy acá y te veo, y te toco, y te vuelvo a mirar y reconozco tu mirada del viernes, con el mismo amor, no, no, con más amor, con tu amor, por mí, por él, por nosotros, por todos…

Maestro, quiero estar con vos, no te vayas más, no quiero sufrir más sin Vos… quedate y explicame que no entiendo. Yo no me voy de tu lado pero decime cómo hago…

Testigo del crucificado

TRIDUO PASCUAL
SABADO SANTO
Silencio. Muerte. Locura silenciosa y tristeza profunda.
Ya no hay palabras. No hacen falta.
Perdimos lo que amábamos. A él.
A él que nos deslumbró con su modo, su mensaje, su manera de vivir.

Fueron tres años y parecieron muchos más… tantas anécdotas, tantas historias y horas compartidas, tantas personas desconocidas que pasaron a ser amigos, tantas vidas transformadas… no moriste en vano. Ya todos somos distintos. Nada será igual sin vos. Pero nada será igual de ahora en más…

Mi cabeza te trae a la memoria y mi corazón se estruja en llano. Te extraño. Tanto te extraño. Comienzo a valorar lo que hasta ayer era cotidiano: tu charla, tus silencios, tu modo de empatizar con la gente, tu manera de conocerla en profundidad, tu firmeza para tratar a los que no conjugaban con tu valor por la persona humana, por las mujeres, por los niños, los desprotegidos, los enfermos, los pobres, los marginados…

Será que deberemos tomar tu lugar y defender así tu mensaje?
Qué harías en nuestro lugar Jesús?
Qué harías si se te hubiera muerto el sentido de tu vida?

Tengo miedo. Tenemos miedo. El habernos juntado de nuevo no nos trajo tu valor.
No queremos terminar como vos… querido Jesús… amado Maestro… que haremos sin vos...
Sin vos… no creemos poder nada…

Testigo de una pesadilla

TRIDUO PASCUAL
VIERNES SANTO

Estoy sumergido en una nube que me asfixia y me angustia, siento una terrible opresión en el pecho que no me deja respirar. Alrededor mío todo es frenesí y locura. Las imágenes se suceden con vértigo y sinsentido. Desde hace una horas, diría para expresarlo de algún modo, el tiempo ha dejado de tener signos de razón. No sé si han sucedido segundos o años. Sólo quiero volver a Galilea. Sólo quiero volver a mi rutina de orilla de barcas y pescadores. Solo quiero volver el tiempo atrás y que todo esto haya sido un sueño. Un sueño que hoy se ha tornado en pesadilla. De esas que uno quiere despertar y no volver a dormirse nunca más.

No sé qué sucede en esta ciudad inmensa de juegos políticos sucios y traiciones. Es verdad que uno puede contagiarse del entorno, entonces? No éramos así hace unos días, o sí? Todo es confusión en mi cabeza y mi corazón sólo quiere volver a casa. Quisiera tenerte acá, y ni siquiera sé dónde estás en este momento. Cómo puede ser?!! Cómo puede ser me pregunto y nada tiene respuesta!!!

Estoy desesperado, pero sé que no quiero terminar como Judas esta mañana. Judas!!! Qué misterio! Qué cagada! Este final fue su culpa? No sé, pero algo sucedió desde que entramos a Jerusalén para celebrar la Pascua… siempre suceden cosas raras en torno a Jesús, pero desde hace unos días se percibía un no sé bien qué, que anunciaba algo, y sucedió! Qué horror, qué miedo… Sólo quisiera también morir.

Ayer, después de la cena Jesús estaba raro. Toda esa comida fue muy extraña. Jesús decía cosas que ahora van teniendo más sentido. Ya sabía!! Él sabía que esto sucedería! Ahora entiendo!!! Pero no sé, no estoy seguro, no estoy seguro de nada ni de nadie ya. Cenábamos cuando Judas se levantó y se fue. A nadie le llamó la atención, era un tipo raro, siempre andaba en cosas raras. Esta mañana se ahorcó, todavía no tengo muy en claro por qué.

Acompañamos a Jesús a los olivares de afuera de la ciudad porque quería estar solo. Era bien entrada la madrugada. Mientras él oraba lejos, nosotros permanecimos juntos, queríamos estar con él, pero él quería estar solo. Igual no lo dejamos, pero nos quedamos dormidos. Cuando los gritos nos despertaron ya todo era un caos: guardias, violencia, caballos, gritos. La escena cobraba surrealismo con Judas cerca de Jesús, saludándolo con cariño. Amagamos a tratar de que los romanos no se llevaran a Jesús, pero enseguida desenvainaron las espadas y no pudimos hacer mucho. Se llevaron a Jesús y también se fue Judas con ellos. No entiendo todavía… no, a lo mejor sí, ya voy entendiendo, el muy hijo de puta!! Ahora veo más claro qué hacían las monedas en el suelo de dónde lo encontraron!! Qué horror!! Qué locura!!

Allí perdimos de vista a Jesús, se lo llevaron y pensamos que también nosotros terminaríamos igual, pero ni nos miraron. En la revuelta corrimos para todos lados. Volví a la ciudad, amanecía, y Jerusalén era un lío de gente. Traté de pasa desapercibido. A media mañana Herodes anunciaba que iba a soltar a un preso por la fiesta y fue ahí donde el sinsentido tuvo su peor momento: ofrecía soltar a Jesús y todos confabulados pidieron por otro tipo. Ahí comencé a temer por mi vida. Tal vez algún otro de nuestro grupo estaba preso ya. Nada sabía, no había visto a nadie. En ese estado sólo me quedaba esperar. El tiempo era increíblemente lento y desesperante. De repente el griterío volvió a subir de tono, y las corridas y los guardias cobraban de nuevo protagonismo. Las mujeres lloraban, los hombres se empujaban y algunos se reían y burlaban del preso que caminaba hacia el Calvario. Mi corazón se desgarró cuando me crucé la única mirada que recordaré en mi vida con Jesús, que agonizando ya cargaba con el eje de su cruz. Irreconocible. Ensangrentado por todos lados, todo él evidenciaba que estas horas habían sido de locura y muerte para él. Coronado. Lo había coronado con ramas de espinos entrelazados!! Era claramente una burla. Mi corazón se me salía del cuerpo. Sentía que estaba bajo los efectos del sopor de una droga, mi pecho me dolía y la mirada amorosa de amigo sólo me decía desde lejos, que le siguiera creyendo, que estuviera con él. Qué estuviera con él…

Todo sucedía sin detenerse. Él se caía, amagaban a ayudarlo y los romanos gritándole lo empujaban y pateaban. La turba me arrastraba, y entonces descubrí a María, y a la Magdalena, y a Marta y María, las hermanas… ellas sí tenían el coraje, ellas sí tenían el valor. Parecía que no les importaba nada. Daba la impresión que si hubieran podido hubieran elegido ser crucificadas con él… mi Maestro, mi Amigo… Pero cómo podía ante esa escena seguir llamándome amigo, si lo único que quería era despertarme de esa pesadilla y estar en Galilea, como días atrás!!! Algo o nada me cerraba. Nada me cierra.

Llegamos a la cima del Monte y después de humillarlo hasta el final, le quitaron la túnica y desnudo lo insultaban frente a su madre, que parecía vivir la misma pesadilla de locura que yo.
Elevaron el leño que servía de cruz y que había venido cargando y allí lo dejaron, junto a dos tipos sucios y desconocidos, uno a cada lado, como para que vigilaran que no se fuera a ningún lado. Qué ironía, los tres crucificados. La escena era increíble, todavía ahora lo sigue siendo.
En medio de llanto y el dolor, la tristeza del ambiente, lo gris de paisaje lúgubre vi a Juan, que abrazaba a María y juntos miraban inverosímilmente a Jesús. Jesús los miró y les habló, después María volvió a quebrase y Juan se la llevó a un lado.

Al rato, en medio de la soledad más profunda e inimaginable se escuchó un alarido y murió. Fue terrible. No podía creer lo que mis ojos veían. No había nadie conocido. Yo envuelto en mi manto trataba de no ser visto a la distancia. Solo las mujeres seguían allí. Rápidamente los lanceros se acercaron y se aseguraron de que no estuviera solamente desmayado, le quebraron los huesos y le clavaron la lanza… increíble. Juro que lo cuento y yo mismo no creo lo que digo.

Finalmente todos se fueron, los tres estaban muertos. Era viernes y en un rato más comenzaría el sabat. La tarde estaba oscura, como si todo acompañara nuestra angustia y nuestro dolor. Nuestra orfandad, nuestra soledad más profunda. Nada tenía sentido ya. Nada era lo que esperábamos. Atrás quedaron las historias compartidas y los días de alegría y sorpresa por el nuevo proyecto. Todo estaba terminado. De la manera más dramática e inimaginable. Nadie quedaba a la vista para sostenerlo. Fin. Irrazonablemente fin.

Unos hombres se acercaron y lo bajaron con dificultad, sacándome de mis pensamientos. Amorosamente se lo entregaron a María quien lo abrazó y lo acunó recordando, seguramente, aquella noche en el pesebre de Belén. Hasta faltaba José para cuidarlos… cómo lo necesitaba seguro en aquel momento. Sólo él entendería lo que aquella muerte infame significaba en su corazón… Juntos, y entre varios se lo llevaron de aquel escenario inolvidable… para adorarlo, para darle dignidad a ese cuerpo de aquel ser tan amado… para despedirlo…

Todavía no puedo creer lo que estoy diciendo… despedirlo…
Hace un rato demasiado largo que no veo a mis amigos. Tengo miedo de ir a buscarlos.

Nos ama hasta el fin...

TRIDUO PASCUAL
JUEVES SANTO


San Pablo escribe en la segunda lectura que se relee en la misa de la Cena del Señor, liturgia del día de hoy…
“Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin.”

Cada vez que llega en momento de la consagración de la misa, me viene al corazón la situación personal en la que se encontraba Jesús en ese momento… intuía que estaba por pasar lo inevitable, pero no sabía el cómo, se veía venir un desenlace dramático, pero no sabía el momento exacto, solo permitió que los acontecimientos fueran desarrollándose… pero no dejando de hacer lo que tenían previsto… y allí estaban… esperando la Fiesta de la Pascua… juntos, cada uno con su proceso personal por dentro… y así cenaron, por última vez – sin saberlo ellos, sus discípulos-.

Y en esas condiciones de carga emocional, de un clima político denso, de un clima grupal bastante velado, se reunieron y compartieron una comida que Jesús presidió.

Sabiendo todo lo que sabía hasta ese momento, ofreció quedarse entre ellos de esa manera tan poco convencional, bajo la apariencia del pan y del vino, y así lo dijo, aunque no entendieran nada…

Mi traducción sería: aunque no entiendan, aunque me traicionen, aunque me nieguen, aunque duden, aunque les cueste seguir este proyecto, aunque todas las debilidades humanas les jueguen en mi contra y en contra del Plan del Padre, me quedo con ustedes hasta el fin, para acompañarlos, para darles fuerza, para sostenerlos, para alimentarlos, para hacerles hacer memoria de lo que compartimos juntos, para que sigan apostando por dar testimonio de mí en su fragilidad… me quedó con ustedes, aquí estaré, para siempre, hasta que vuelva, escondido en la cotidianeidad del pan y del vino compartido y en mi Nombre…

“Él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin…”

Nuestra Semana Mayor, la Santa

MIÉRCOLES SANTO
“El primer día de los Ácimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: "¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?". El respondió: "Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: 'El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'". Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.”

Mt.26



Para los cristianos el tiempo litúrgico no coincide con el año civil. Comienza a fines de noviembre, cuatro semanas antes de Navidad para preparar el nacimiento de Jesús. A grandes rasgos continúa un período de tiempo ordinario, donde rememoramos la vida de la infancia de Jesús para entrar en el tiempo que llamamos Cuaresma, que son las semanas de preparación para la gran fiesta del año que es la Pascua.

La fiesta de la Pascua es el domingo con el que culmina la gran Semana del año litúrgico o Semana Santa. En ella recordamos y revivimos los momentos las significativos de la vida de Jesús, el Mesías Salvador, previos a su muerte y resurrección, momento culmen de la Semana y del año litúrgico.

La fiesta de la Pascua de Jesús es la que celebramos para volver a conmemorar su paso de la muerte a la vida. Hecho central de nuestra fe.
Nuestra Pascua de Jesús, el paso de la muerte a la vida, hunde sus raíces de fe en la Pascua del Pueblo de Israel, en la que rememoran y reactualizan el éxodo desde su esclavitud en Egipto hacia la tierra prometida: Israel.
El mismo Jesús, como judío, celebraba esa fiesta cuando aconteció la suya.
Es un evento tan relevante que lo celebramos de manera permanente toda la semana posterior al domingo de Pascua y llamamos a esa semana “octava de Pascua”. El tiempo de Pascua se extiende durante cincuenta días, hasta la fiesta de la llegada del Espíritu Santo, Pentecostés.

Es decir, durante esta semana los cristianos revivimos la pasión y muerte de Nuestro Señor como hecho central de nuestra vida de fe. Son días de oración, ayuno y liturgia que concluyen el la gran fiesta del domingo, o mejor dicho el sábado por la noche, como lo establece nuestro ritual, en la Vigilia de Pascua. De esta Semana Santa, los días más fuertes son los últimos tres: del jueves al viernes, del viernes al sábado y del sábado al domingo. A esos días los llamamos triduo pascual, y revivimos las últimas horas de la vida de Jesús, su muerte y su resurrección.

La liturgia de estos días está colmada de signos y significados que expresan lo que el espíritu va viviendo. Son días para acercarse a las comunidades parroquiales a participar unidos de estos hechos que reactualizan la Palabra de Dios que va siendo la luz de estos días.

BA & la hora del planeta


Con el objetivo de realizar un llamado de atención sobre las consecuencias del cambio climático en el Mundo, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires apagará hoy de 20.30 a 21.30, la iluminación de monumentos y edificios emblemáticos porteños, como el Obelisco, sumándose a la iniciativa de la World Wildlife Foundation “La Hora del Planeta”.

Asimismo, el Gobierno porteño convoca a vecinos, empresas y organizaciones a unirse a este apagón simbólico, que se realizará en más de 4000 ciudades y que en la Argentina estará coordinado por la Fundación Vida Silvestre.

En la carta de adhesión a la iniciativa, el jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, declaró que “la Ciudad de Buenos Aires reafirma permanentemente su compromiso con la problemática del cambio climático, a través de la implementación de diversos programas y proyectos y de su participación en redes y foros internacionales sobre la temática”.

La presidenta de la Agencia de Protección Ambiental porteña, Graciela Gerola, destacó que “Buenos Aires fue la primera ciudad del país en tener un Plan de Acción de Cambio Climático”.

El proyecto fue presentado por Macri en la Conferencia de las Partes (COP 15) realizada en Copenhague en diciembre de 2009.

La Hora del Planeta surgió en Sydney, Australia, en 2007 y entonces convocó a dos millones de personas como llamado de atención a gobernantes y pueblos de que se requiere adoptar medidas profundas y urgentes para detener el cambio climático, que podría acarrear graves consecuencias a la humanidad en un futuro cercano.

Al año siguiente más de 50 millones de personas en 400 ciudades apagaron sus luces y algunos de sus principales íconos se oscurecieron, como la Opera de Sidney, el Coliseo de Roma, el City Hall de Londres, el Empire State de Nueva York, la Torre de Sears de Chicago, el Golden Gate de San Francisco y el Obelisco de Buenos Aires.

A su vez, más de siete millones de usuarios visitaron el sitio www.earthhour.org y más de 2000 empresas apoyaron y participaron de la iniciativa.

En el 2009 fueron cerca de mil millones de personas en más de 4000 ciudades de 87 países las que apagaron sus luces.

Se sumaron en la ocasión la Torre Eiffel, la Basílica de San Pedro de Ciudad del Vaticano, el Big Ben y las Cámaras del Parlamento de Londres, las Grandes Pirámides de Giza, el Partenón de Atenas, la estatua del Cristo Redentor de Río de Janeiro, el Ángel de Independencia en México y los edificios de Chrysler de Nueva York.

http://www.buenosaires.gov.ar/

Memoria por la Verdad y la Justicia

La dictadura militar en Argentina
24 de marzo de 1976 - 10 de diciembre de 1983


El 24 de marzo de 1976 ocurrió lo que muchos esperaban: Isabel Perón fue detenida y trasladada a Neuquén. La Junta de Comandantes asumió el poder, integrada por el Teniente Gral. Jorge Rafael Videla, el Almirante Eduardo Emilio Massera y el Brigadier Gral. Orlando R. Agosti. Designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla. Dispuso que la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea compondrían el futuro gobierno con igual participación. Comenzó el audodenominado "Proceso de Reorganización Nacional".

José Martínez de Hoz fue designado ministro de Economía y, el 2 de abril, anunció su plan para contener la inflación, detener la especulación y estimular las inversiones extranjeras.

La gestión de Martínez de Hoz, en el contexto de la dictadura en que se desenvolvió, fue totalmente coherente con los objetivos que los militares se propusieron.

Durante este período, la deuda empresaria y las deudas externas pública y privada se duplicaron. La deuda privada pronto se estatizó, cercenando aún más la capacidad de regulación estatal.

Con ese clima económico, la Junta Militar impuso el terrorismo de Estado que, fuera de enfrentar las acciones guerrilleras, desarrolló un proyecto planificado, dirigido a destruir toda forma de participación popular. El régimen militar puso en marcha una represión implacable sobre todas las fuerzas democráticas: políticas, sociales y sindicales, con el objetivo de someter a la población mediante el terror de Estado para instaurar terror en la población y así imponer el "orden", sin ninguna voz disidente. Se inauguró el proceso autoritario más sangriento que registra la historia de nuestro país. Estudiantes, sindicalistas, intelectuales, profesionales y otros fueron secuestrados, asesinados y "desaparecieron". Mientras tanto, mucha gente se exilió.


Algunas acciones del nuevo gobierno:

Suspende la actividad política
Suspende los derechos de los trabajadores.
Interviene los sindicatos.
Prohíbe las huelgas.
Disuelve el Congreso.
Disuelve los partidos políticos.
Destituye la Corte Suprema de Justicia.
Interviene la CGT.
Interviene la Confederación General Económica (CGE).
Suspende la vigencia del Estatuto del Docente.
Clausura locales nocturnos.
Ordena el corte de pelo para los hombres.
Quema miles de libros y revistas considerados peligrosos.
Censura los medios de comunicación.
Se apodera de numerosos organismos.

La censura

Comunicado N° 19, 24/03/76

Se comunica a la población que la Junta de Comandantes Generales ha resuelto que sea reprimido con la pena de reclusión por tiempo indeterminado el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare comunicados o imágenes provenientes o atribuidas a asociaciones ilícitas o personas o grupos notoriamente dedicados a actividades subversivas o al terrorismo. Será reprimido con reclusión de hasta diez años, el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare noticias, comunicados o imágenes, con el propósito de perturbar, perjudicar o desprestigiar las actividades de las Fuerzas Armadas, de Seguridad o Policiales. (Diario "La Prensa", 24 de marzo de 1976).

Los "subversivos"

El término "subversión" englobaba a las organizaciones guerrilleras -prácticamente ya extinguidas en marzo de 1976- pero también a los activistas o simpatizantes de cualquier movimiento de protesta o crítica social: obreros, universitarios, comerciantes, profesionales, intelectuales, sacerdotes, empresarios y más... No hubo "errores" ni "excesos", sino un plan deliberado. (Historia Visual de la Argentina contemporánea, Clarín, El "Proceso" Militar).

La guerra sucia

La "desaparición" fue la fórmula más siniestra de la "guerra sucia": el "objetivo" era secuestrado ("chupado") por un comando paramilitar ("grupo de tareas" o "patota") donde, convertido en un número y sin ninguna garantía legal, quedaba a merced de sus captores. La desaparición de personas fue un programa de acción, planificada con anticipación, estableciéndose los métodos por los cuales llevarlo a la práctica: arrojando a los "desaparecidos" al Río de la Plata (previa aplicación de sedantes) desde aviones o helicópteros militares y en fosas comunes; fusilamientos y ocultamiento de cadáveres, sin ningún tipo de identificación.

La represión ilegal

La dictadura de 1976 completó y profundizó el esquema de persecución y exterminio que comenzara sistemáticamente con la Triple A, liderada por Lopez Rega.
Distribución de desaparecidos según profesión u ocupación

Obreros......................................................................................... 30,0%
Estudiantes................................................................................... 21,0%
Empleados.................................................................................... 17,8%
Profesionales................................................................................. 10,7%
Docentes....................................................................................... 5,7%
Conscriptos y personal subalterno
de las Fuerzas de Seguridad........................................................... 2,5%
Amas de casa............................................................................... 3,8%
Autónomos y varios........................................................................ 5,0%
Periodistas.................................................................................... 1,6%
Actores y artistas........................................................................... 1,3%
Religiosos..................................................................................... 0,3%

(Informe de la Conadep, Nunca Mas, Eudeba, 1984)

La tortura

Todos estaban incluidos en la categoría de "enemigos de la nación". La metodología implementada consistió en la desaparición de personas, las cuales en realidad eran llevadas a centros clandestinos de detención, operados por las FFAA., donde se los sometía a interrogatorios basados en tormentos físicos.

Los campos de detención

Se levantaron centros clandestinos de detención y torturas. En estos laboratorios del horror se detenía, se torturaba y se asesinaba a personas. Se encontraban en el propio centro de las ciudades del país, con nombres tristemente famosos, como la ESMA, el Vesubio, El Garage Olimpo, El Pozo de Banfield o La Perla. Existieron 340 distribuidos por todo el territorio. Locales civiles, dependencias policiales o de las propias fuerzas armadas fueron acondicionados para funcionar como centros clandestinos. Estas cárceles clandestinas tenían una estructura similar: una zona dedicada a los interrogatorios y tortura, y otra, donde permanecían los secuestrados. Ser secuestrado o "chupado", según la jerga represora, significaba ser fusilado o ser arrojado al río desde un avión o helicóptero.

Los desaparecidos

Debido a la naturaleza, una desaparición encubre la identidad de su autor. Si no hay preso, ni cadáver, ni víctima, entonces nadie presumiblemente es acusado de nada. (Amnistía Internacional, en su informe sobre la desaparición de personas por motivos políticos).
Hubo miles de desaparecidos: la Conadep constató más de 9.000 casos. Los organismos de derechos humanos hablan de más de 30.000.

Apropiación de niños

Además del secuestro de adultos, hubo un plan sistemático de apropiación de niños. Los niños robados o que las madres parían en los centros de detención fueron inscriptos como hijos propios por muchos miembros de la represión, vendidos o abandonados en institutos.
Durante la dictadura, los militares consideraban que los hijos de los desaparecidos debían perder su identidad. Por eso los hacían desaparecer y los entregaban a familias de militares. Ellos pensaban que la subversión era casi hereditaria o que se trasmitía a través del vínculo familiar. De la misma forma que a los hijos de desaparecidos se intentó quitarles su familia, a la sociedad en general se intentó quitarle esos antecedentes que, como los padres de esos chicos, eran considerados subversivos. (Diario "Página 12", 10 de diciembre de 1995)

La noche de los lápices (16/9/76)

La operación conocida como la “Noche de los lápices”, que se desarrolló entre agosto y octubre de 1976, implicó el secuestro y desaparición de estudiantes secundarios de la ciudad de La Plata, que habían luchado en defensa de un boleto estudiantil.

Madres de Plaza de Mayo

El grupo Madres de Plaza de Mayo nació en 1977, integrado precisamente por madres de desaparecidos, cuya lista engrosaron también algunas de sus fundadoras. Se convirtieron en el más activo sector de oposición al gobierno.

Desindustrialización

La pequeña y mediana empresa fue sacrificada en el altar de la eficiencia, iniciándose un proceso de acelerada desindustralizacion, ante la imposibilidad de competir con productos provenientes del exterior. La aplicación de las recetas neoliberales no resolvió, sino que profundizó los problemas económicos.

Especulación

A comienzos de 1977, el ministro de Economía, José Martínez de Hoz, inició un experimento monetario, denominado "la tablita". Fue un sistema de devaluaciones preanunciadas que, sumado a la "ley de entidades financieras" de junio de ese año (que liberó el mercado de dinero y dio garantía estatal a los depósitos a plazo fijo), dio comienzo a la especulación o "bicicleta financiera".

La plata dulce

La dictadura implementó un plan basado en el liberalismo monetario, que era apoyado por bancos extranjeros y organismos internacionales. El funcionario encargado de cumplir el plan económico de los militares fue José Alfredo Martínez de Hoz. Puso fin al Estado intervencionista, a la protección del mercado interno y al subsidio a empresas. Se congelaron los sueldos. Dejó actuar al mercado libremente. Los resultados finales fueron desastrosos. Hubo un gran endeudamiento externo, las industrias quebraron y, al finalizar la dictadura, se desató la inflación.

El conflicto del Beagle

Las cuestiones limítrofes entre la Argentina y Chile estuvieron condicionadas por las circunstancias políticas imperantes en cada país. Bajo regímenes dictatoriales en ambas naciones, las diferencias fronterizas estuvieron a punto de derivar en una guerra abierta. En 1978, luego de que la Argentina rechazó el fallo arbitral británico, el conflicto por el Beagle alcanzó su punto más álgido. El 8 de enero de 1979, la Argentina y Chile firmaron el Acta de Montevideo, que sometía el entredicho a la mediación del Papa. Finalmente, la propuesta papal, conocida a través del cardenal Antonio Samoré, se dio a conocer el 12 de diciembre de 1980 y fue aceptada por la Argentina en 1984 después de una consulta popular no vinculante, en la que el "sí" al acuerdo se impuso por un amplio margen de votos. (Historia Visual de la Argentina contemporánea, Clarín, La Política Exterior)

El Mundial '78

El triunfo final de la selección argentina en el Mundial de Fútbol ha supuesto que la Junta Militar que dirige el Gral. Videla haya cubierto con creces los objetivos que se propuso al emprender la organización del campeonato. Durante 25 días, los problemas del país argentino han pasado a un segundo plano y el título mundial conseguido por su selección los mantendrá oculto por más tiempo aún. (Diario "El País", junio de 1978)

1982: La guerra de las Malvinas

En medio de la crisis política, económica y social del régimen militar, sorpresivamente el 2 de abril de 1982, tropas argentinas recuperaron las islas Malvinas. Tras frustrados intentos diplomáticos, la fuerza de tareas británica llegó al Atlántico sur y comenzaron las hostilidades. Con hitos como el hundimiento del crucero "General Belgrano" -que produjo 322 muertos- y del destructor británico "Sheffield", la guerra concluyó el 14 de junio, con la rendición argentina. La derrota marcó el derrumbe político del régimen. El regreso de los soldados arrojó luz sobre las sospechas de lo que habían padecido, sin los pertrechos y el entrenamiento suficientes para enfrentar a los británicos. Para defender las islas del ataque de ingleses bien entrenados y equipados, la junta militar procedió a reclutar jóvenes argentinos, sin instrucción militar, la mayoría de los cuales provenía de provincias pobres del interior del país. La derrota catastrófica de Malvinas y el conocimiento de la muerte de centenares de jóvenes argentinos (más de 600), deterioraron el frente militar, pero sobre todo, la reputación del ejército, al cual se consideró como mayor responsable del desastre.

http://www.me.gov.ar/efeme/24demarzo/dictadura.html

Pi Day!


El mega buscador Google modifico la apariencia de su tradicional logo para celebrar el día π (pi). Pi es la relación entre la longitud de una circunferencia y su diámetro, en geometría euclidiana.

Es un número irracional y una de las constantes matemáticas más importantes. Se emplea frecuentemente en matemáticas, física e ingeniería. El valor numérico de π, truncado a sus primeras cifras, es el siguiente:


El valor de π se ha obtenido con diversas aproximaciones a lo largo de la historia, siendo una de las constantes matemáticas que más aparece en las ecuaciones de la física, junto con el número e. Por ello, tal vez sea la constante que más pasiones desata entre los matemáticos profesionales y aficionados. La relación entre la circunferencia y su diámetro no es constante en geometrías no euclídeas.El nombre π Letra griega pi. Símbolo adoptado en 1706 por William Jones y popularizado por Leonhard Euler.La notación con la letra griega π proviene de la inicial de las palabras de origen griego "περιφέρεια" (periferia) y "περίμετρον" (perímetro) de un círculo, notación que fue utilizada primero por William Oughtred (1574-1660), y propuesto su uso por el matemático galés William Jones (1675-1749), aunque fue el matemático Leonhard Euler, con su obra «Introducción al cálculo infinitesimal» de 1748, quien la popularizó. Fue conocida anteriormente como constante de Ludolph (en honor al matemático Ludolph van Ceulen) o como constante de Arquímedes (que no se debe confundirse con el número de Arquímedes).

Historia del cálculo del valor π

La búsqueda del mayor número de decimales del número π ha supuesto un esfuerzo constante de numerosos científicos a lo largo de la historia.

Algunas aproximaciones históricas de π son las siguientes:


Antiguo Egipto
Detalle del papiro Rhind

El valor aproximado de π en las antiguas culturas se remonta a la época del escriba egipcio Ahmes en el año 1800 a. C., descrito en el papiro Rhind, donde se emplea un valor aproximado de π afirmando que: el área de un círculo es similar a la de un cuadrado, cuyo lado es igual al diámetro del círculo disminuido en 1/9, es decir, igual a 8/9 del diámetro.

En notación moderna:











Entre los ocho documentos matemáticos hallados de la antigua cultura egipcia, en dos se habla de círculos. Uno es el papiro Rhind y el otro es el papiro de Moscú. Sólo en el primero se habla del valor aproximado del número π. El investigador Otto Neugebauer, en un anexo de su libro The Exact Sciences in Antiquity,describe un método inspirado en los problemas del papiro de Ahmes para averiguar el valor de π, mediante la aproximación del área de un cuadrado de lado 8, a la de un círculo de diámetro 9.Mesopotamia Algunos matemáticos mesopotámicos empleaban, en el cálculo de segmentos, valores de π igual a 3, alcanzando en algunos casos valores más aproximados, como el de 3 + 1/8.

Referencias bíblicas
Una de las referencias indirectas más antiguas del valor aproximado de π se puede encontrar en un versículo de la Biblia:


«Hizo fundir asimismo un mar de diez codos de un lado al otro, perfectamente redondo. Tenía cinco codos de altura y a su alrededor un cordón de treinta codos.»

I Reyes 7:23

Una cita similar se puede encontrar en II Crónicas 4:2. En él aparece en una lista de requerimientos para la construcción del Gran Templo de Salomón, construido sobre el 950 a. C. Ambas citas dan 3 como valor de π lo que supone una notable pérdida de precisión respecto de las anteriores estimaciones egipcia y mesopotámica.Método de Arquímedes para encontrar dos valores que se aproximen al número π, por exceso y defecto.

Método de aproximación de Liu Hui
Antigüedad clásica

El matemático griego Arquímedes (siglo III a. C.) fue capaz de determinar el valor de π, entre el intervalo comprendido por 3 10/71, como valor mínimo, y 3 1/7, como valor máximo. Con esta aproximación de Arquímedes se obtiene un valor con un error que oscila entre 0,024% y 0,040% sobre el valor real.
El método usado por Arquímedes era muy simple y consistía en circunscribir e inscribir polígonos regulares de n-lados en circunferencias y calcular el perímetro de dichos polígonos. Arquímedes empezó con hexágonos circunscritos e inscritos, y fue doblando el número de lados hasta llegar a polígonos de 96 lados.Alrededor del año 20 d. C., el arquitecto e ingeniero romano Vitruvio calcula π como el valor fraccionario 25/8 midiendo la distancia recorrida en una revolución por una rueda de diámetro conocido.

En el siglo II, Claudio Ptolomeo proporciona un valor fraccionario por aproximaciones:





Matemática china

El cálculo de pi fue una atracción para los matemáticos expertos de todas las culturas. Hacia 120, el astrólogo chino Chang Hong (78-139) fue uno de los primeros en usar la aproximación, que dedujo de la razón entre el volumen de un cubo y la respectiva esfera inscrita. Un siglo después, el astrónomo Wang Fang lo estimó en 142/45 (3,155555), aunque se desconoce el método empleado. Pocos años después, hacia 263, el matemático Liu Hui fue el primero en sugerir que 3,14 era una buena aproximación, usando un polígono de 96[8] o 192[6] lados. Posteriormente estimó π como 3,14159 empleando un polígono de 3.072 lados.

A finales del siglo V, el matemático y astrónomo chino Zu Chongzhi calculó el valor de π en 3,1415926 al que llamó «valor por defecto» y 3,1415927 «valor por exceso», y dio dos aproximaciones racionales de π: 22/7 y 355/113 muy conocidas ambas, siendo la última aproximación tan buena y precisa que no fue igualada hasta más de nueve siglos después, en el siglo XV.

Ver información completa en wikipedia / www.VisionFederal.com

Callejeros, Cromañón, un dolor sin fin

El 30 de diciembre de 2004 hacía mucho calor, como es costumbre para esa fecha en Buenos Aires. Ya había clima de festejos, porque al día siguiente era 31, y terminaba el año. Además era jueves, por lo que el espíritu general de la ciudad se encontraba inmerso en varios días de festejos y alegría, de juntarse con amigos y familia, y de partir de vacaciones…

Nadie, absolutamente nadie, en la ciudad era conciente que todo eso estaba por cambiar, y para siempre, de manera definitiva y sentando precedentes, cerca de la media noche.

Aquel día se presentaba en República Cromañón, un boliche de la zona de Once, el grupo Callejeros, una banda de "rock barrial" formada en 1995 y que había obtenido hasta el momento amplios índices de popularidad con su último disco, "Presión".

Ya había comenzado el show, cuando cerca de las 22:50 uno de los asistentes al espectáculo encendió un elemento de pirotecnia, cosa que ya venía sucediendo en presentaciones anteriores de la banda y que era una característica, cuyos proyectiles incandescentes impactaron en una “media sombra”, una especie de tela de plástico inflamable, que a su vez apoyaba sobre guata recubierta por planchas de poliuretano que hacían de techo del lugar. Todas irregularidades de habilitación que con el paso de los días y la investigación saldrían a la luz.

Al notar el incendio, los espectadores, cuyo número superaba ampliamente la capacidad permitida para el local, comenzaron a evacuarlo de manera desesperada.

Jóvenes, niños e incluso familias enteras descubrieron pronto que una de las salidas se encontraba cerrada definitivamente con un candado. Al cabo de unos minutos también se cortó la luz.

Muchos de los que lograban salir del lugar volvían a ingresar para rescatar a las personas que todavía se encontraban en el interior del edificio. Pese a todos los esfuerzos posibles para una emergencia de semejante magnitud, en el incendio y en los días subsiguientes murieron 193 personas, por la inhalación de diferentes gases tóxicos, y al menos 1432 resultaron heridas. Durante el operativo de socorro participaron 46 ambulancias, encargadas de trasladar a las víctimas hacia alguno de los 24 hospitales públicos o clínicas privadas que no tardaron en colapsar al cabo de unas horas. La morgue de los tribunales de la ciudad rápidamente se presentó como el centro del caos y el dolor general donde familiares y amigos iban a reconocer cadáveres o a buscar seres queridos desaparecidos en la tragedia.

Los hechos que siguieron a este inimaginable suceso son infinitos: procesos judiciales, relevamiento de responsabilidades públicas y particulares, peritajes, destituciones, juicios orales, cerramiento de la calle del local y armado de altares sobre las vallas de clausura… ese fin de año fue de duelo y luto público.

Cromañón y Callejeros. Dolor y muerte. Irresponsabilidades. Desesperanza. Pareciera que los nefastos sucesos se de esa noche se hilvanaran sin fin, hasta estos días.

Hoy, 21 de febrero de 2010, casi 5 años después de aquella noche, la “maldición Cromañón”, cobra fuerza.

En su brazo izquierdo, casi como una imagen premonitoria de una nueva tragedia en su vida, el baterista de Callejeros, Eduardo Vázquez, lleva tatuada la figura de una mujer semidesnuda prendida fuego. Clásico diseño en la tribu rockera, esa imagen quedará grabada en la retina de Vázquez, que hace una semana tras una discusión con su esposa, se volvió real y su mujer se prendió fuego.

Ese miércoles pelearon y sin quererlo, según declaró a la Justicia, ambos terminaron con sus cuerpos incendiados, desatando una nueva fatalidad en la trágica vida de Vázquez, quien perdió a su y a varios amigos en Cromañón.

Él terminó preso por tentativa de homicidio con quemaduras en ambos brazos y mantiendo su inocencia.

Pero Wanda Taddei, de 29 años, su esposa, que se debatió entre la vida y la muerte en el Hospital de Quemados de Buenos Aires, falleció finalmente hoy. Tenía el 60 por ciento de su cuerpo quemado y los médicos la habían inducido a un coma farmacológico para evitarle sufrimientos.

Para más datos:
http://www.quilmespresente.com/notas.aspx?idn=241063&ffo=20100221

CFK, 57

Cuando Cristina Fernández nació, el 19 de febrero de 1953, Eva Perón había fallecido hacía ya 7 meses y Ringuelet era todavía el suburbio de un suburbio. Un caserío humilde, en las afueras de La Plata, con quintas y baldíos. Se sabe poco del tiempo transcurrido en ese entorno. ¿En qué infancia no hay un misterio? Cristina contribuyó a crear el suyo con un cuidadoso silencio sobre aquellos años iniciales de los que apenas llegan algunas fotos: al año, soplando la velita; a los nueve, vestidita con el traje de danzas. Ni el nombre de la escuela primaria se sobrepone a esa edad oscura.

Los relatos de amigos y la biografía autorizada que publicó Olga Wornat, Reina Cristina, aportan poco. Una madre fuerte, Ofelia Wilhem, militante sindical en la Asociación de Empleados de Rentas e Inmobiliario (AERI) y reconocida “tripera”, fanática de Gimnasia y Esgrima La Plata, a cuyas improbables hazañas asiste con camiseta y gorro azul y blanco. A doña Ofelia le prohibieron integrar la lista encabezada por el polémico Juan José Muñoz para conducir el club. Razones de Estado.

La señora Wilhem fue el eje de esa casa. En cambio, papá Eduardo fue un colectivero ausente que se integró a la familia cuando Cristina tenía dos años y estaba en camino su hermana, Giselle. Entonces se formalizó el matrimonio. Eduardo Fernández murió en 1982. “Con su hija mayor tuvo siempre poco diálogo y escasas manifestaciones de afecto”, dice alguien que lo conoció. Su lugar en la vida de Cristina lo ocupó, especula Wornat, el tío Osvaldo Fernández, que murió bajo la balacera circunstancial de un enfrentamiento entre guerrilleros y policías, en 1974.

Giselle estudió medicina. Ejerce esa profesión desde hace más de 15 años, superados ya algunos altibajos anímicos, en el mismo sanatorio: el Hospital Rodolfo Rossi, de La Plata. Esta otra doctora Fernández es apreciada por sus colegas como una gran profesional. Jamás movió un dedo para aprovechar en su carrera el poder de la hermana y el cuñado. “Eso sí, no te le pongas en el camino si se le cruza algo en la cabeza porque es capaz de pasarte por encima”, aconseja otro médico del servicio de terapia intensiva. Aires de familia.

El abuelo materno y una tía soltera completaron el entorno inicial de la Presidenta.

Los amigos de la secundaria, el primer novio, quienes la conocen de antaño, subrayan la energía que puso siempre Cristina en silenciar aquel pasado, en no hablar de la familia, en no franquear la intimidad de esa madre enérgica, de ese padre intermitente, de esa hermana frágil y estudiosa. Hasta para los más compinches la penumbra de Ringuelet estuvo vedada. Cuenta Wornat: “Según testimonios de amigos que conocieron a Cristina en aquellos tiempos adolescentes, nunca le gustó exponer a la familia, ni siquiera en sus años más precoces, cuando la celebridad quedaba muy lejos. Sus antiguas compañeras de colegio coinciden en lo mismo: «Nunca íbamos a su casa, no nos invitaba, nos recibía en la puerta o, apenas, en el living»”.

Cristina es adolescente y el álbum se vuelve más numeroso. En todas las fotos está al aire libre. Consiguió salir de casa. El ambiente social parece ahora más elevado, con nuevas amistades. Una prima, María Silvia Rodríguez, le abre las puertas del Jockey Club de La Plata. Ella se adapta con facilidad. Le agrada ser aceptada. Es obsesiva con el aspecto, como lo será toda la vida.

El cuidado por el aspecto es tan obsesivo que hasta en ella desata humoradas: “Yo ya nací maquillada”, suele decir. Es un lugar común del relato sobre Cristina su placer por la ropa y los accesorios. Con el tiempo, el gusto se fue sofisticando, sobre todo con los viajes al exterior, reducidos por los Kirchner a Miami y Nueva York antes de llegar a Olivos. A estas alturas, los trajes y vestidos deben ser de Susana Ortiz; los zapatos, de Claude Bernard o –pocas veces– Ricky Sarkany. Las carteras, de Hermès o Channel –alguien deberá desmentir algún día el mito Louis Vuitton–, igual que los perfumes o algún trajecito. A veces condesciende a un bolso Peter Kent. Las cremas se compran, por lo general, en el exterior –maldita rosácea que la mortifica desde joven y la obliga a protegerse del sol como de un enemigo– y en cada puerto hay que detectar dónde está la mejor peluquería, capaz de equiparar la de Alberto Sanders en Buenos Aires.

El poder permite aumentar el placer por los detalles.

A los 15 años, en las fotos luce bella, delicada, abstraída. Consigue poner la mente en blanco, raro en ella. Está en el bosque de La Plata. Se la ve apoyada sobre la reja del zoológico o sentada a los pies de un eucalipto. Fuma, se arregla el pelo. El que la sigue con la cámara es Raúl Cafferata, su primer novio, un poco mayor. Juega al rugby y pertenece a una familia de la mediana burguesía platense: su padre era el tesorero de gobierno. Va al San Luis, el colegio marista. Detalles cruciales en una ciudad que presume contar con una aristocracia imaginaria, cuanto más aspiracional, más elitista y conservadora, como suele ocurrir en las urbanizaciones cuando son recientes. La incorporación a ese circuito requirió, entonces, prestar mucha atención a las marcas de estilo. Después de haber pasado por el popular mercantil, de 46 y diagonal 80, ella iba al Misericordia, muy de clase media.

Cristina mira jugar a Cafferata desde el costado de la cancha. Otra foto. Luce los oxford a la moda, estilizada, con interesante cuidado de la ropa. Sigue fumando. Carlos Bettini, niño rico y casi hermano del “Lagarto” Cafferata, sostiene un paraguas cerrado entre las manos. La chica que está a su lado lo tendrá como su embajador en España. Pero faltan más de 30 años. La última foto que se tomaron juntos es de agosto. Fue sacada en Palma de Mallorca. Están dentro de un lujoso auto oficial. Entran en el palacio de verano para ver a los reyes Juan Carlos y Sofía. Magnífica carrera.

El ingreso en la Universidad siempre es iniciático. Cristina Fernández primero pensó en ser psicóloga. Se arrepintió al año. En 1973 entró en Derecho. La casa de Ofelia quedó más lejos. Seguían las salidas para bailar en boliches o ir al club San Luis. Desde entonces dura la amistad con Ofelia Cédola, “Pipa”, compañera de facultad que por entonces noviaba con el radical Leonardo Luchesi y ahora secunda a Carlos Zannini en la Secretaría Legal y Técnica.

En 1973 Cristina conoció a Néstor y, al cabo de unos meses, terminó su relación con Cafferata. Aquel joven santacruceño, desgarbado, de cabellos largos y lentes grosísimos, ya intervenía en política. Cursaba Derecho desde 1969 y se había incorporado a la Federación Universitaria para la Revolución Nacional (FURN). La Plata vivía en ese entonces su “mayo francés”, en cámara lenta, pero impactante para un joven educado en el encierro de un hogar patagónico de inmigrantes alemanes, suizos y croatas. La FURN competía con la Federación Universitaria La Plata (FULP), donde prevalecían los radicales, que controlaban el Centro de Estudiantes de la facultad.


Quienes recuerdan al Kirchner de aquellos años, sonríen. Era un muchachote gracioso, parlanchín, hijo de una familia principal de su provincia, más fascinado por el activismo político que por el aprendizaje de las leyes. Algunos de sus antiguos compañeros están a su lado todavía. Carlos “Cuto” Moreno, en la Cámara de Diputados. Marcelo Fuentes, en la Cancillería. Juan Carlos Oliva Maturano, en Legal y Técnica. La participación política de estos jóvenes era satelital, ajena al núcleo más violento de la izquierda peronista. Ninguno de ellos alcanzó la jerarquía de un Carlos Kunkel, quien por entonces se convertía en diputado nacional. Pero tenían un dinamismo y una retórica encendida capaz de capturar a esa chica que todavía buscaba un lugar social y emocional adonde mudarse desde el contrariado hogar de Ringuelet.

Aquel novio Cafferata se enteró pronto de que Kirchner y la vida política se habían convertido en un imán para Cristina. Al poco tiempo de conocer al santacruceño, ella dejó al rugbier. Comenzó a transformarse, no sin cierta impostación, de novia en compañera. El nuevo vínculo se oficializó el Día de la Primavera de 1974. El picnic, como siempre, en el parque Pereyra. Ella dice que Kirchner la sedujo con su locuacidad. Quien mire una foto de época del Presidente puede pensar que no había otro remedio. El no recuerda lo que dijo: “Estaba borracho”, alega. Romanticismo, cero. Igual que ahora.

Los días de Cristina comenzaron a transcurrir entre reuniones políticas y pensiones universitarias en las que los jóvenes del interior ensayaban una independencia que envidiaban los hogareños chicos de La Plata. De esos años, que se sucedieron en el discutible izquierdismo que ofrecen los peronistas, datan algunos hallazgos cruciales para la nueva Presidenta. Por ejemplo, la noción –asombrosa para cualquier adolescente– de que las ideas pueden encubrir intereses. El descubrimiento, muy de época, del imperialismo como factor de la política internacional, que ahora sólo sirve para justificar la ignorancia del inglés: “Para nuestra generación –suele exagerar Cristina– ese idioma sólo servía para decir yankees go home”.

También de aquella temprana socialización deriva una tendencia a cuestionar las burocracias establecidas, a buscar la disrupción. Destilada por los años, esa inclinación puede inspirar discursos reformistas, convocatorias a una institucionalidad superior. Claro, en aquellos jóvenes la adhesión a formas mentales de la izquierda convivía demasiado bien con el componente decisionista, si se quiere autoritario, propio de las agrupaciones peronistas y que describió bien Pablo Giussani en su Montoneros, la soberbia armada. También hay que buscar en aquellos años de juventud el origen de un modus operandi que, acaso, todavía caracteriza la toma de decisiones del Gobierno. Un dirigente peronista que actuó por entonces y en ese ambiente, define: “Los Kirchner son herederos de un modo de conducción propio de la orga. En eso son setentistas puros. Hay un grupo cerrado, hermético, minúsculo, donde se toman las decisiones. Sólo allí se delibera. Y lo que resuelven se baja al resto, del que sólo se espera acatamiento. Ejecutores irreflexivos como Julio De Vido o Guillermo Moreno sólo son apreciables en ese orden de funcionamiento”. Categorías, formas de la visión y la sensibilidad que acompañan a Cristina hasta ahora.

En aquellos años comenzó a brillar en ella ese talento para la argumentación que hoy le reconocen amigos y enemigos. Y, junto con eso, una valoración especial, es posible que exagerada, de la inteligencia, que la seduce aun en los adversarios. Todavía hoy su destreza retórica lleva aquella marca universitaria. Es una forma de razonar que no pretende convencer sino vencer. Se aprende en las asambleas universitarias más que en la serena y rigurosa discusión académica. Quienes conocen de cerca a la Presidenta hacen notar ese rasgo dominante de su discurso: “No hay que pedirle consistencia científica. Es la oratoria de quien propone doblegar al adversario con una dialéctica de plazo fijo, cuya validez se agota en los límites de un congreso de partido o una sesión parlamentaria”, observa un militante de aquellos años que sigue acompañando a los Kirchner.

En 1975, esos experimentos estudiantiles habían perdido su carácter deportivo. Kirchner conoció la muerte de cerca: sus amigos Roberto “Tatú” Basile y la “Negrita” Mirta Aguilar, que eran novios, fueron acribillados a balazos, al parecer por la Triple A. Después desapareció otro íntimo de Néstor, Carlos Labollita, de Las Flores. Pertenecían, como Kirchner, a esa red de estudiantes del interior que, en La Plata, comenzaba a resultar carne de razia en las pensiones.



El 9 de mayo de 1975, Cristina y Néstor se casaron por civil. Festejaron en City Bell. Todo muy prosaico, sin fotos, a lo Kirchner. No importaba vivir en una pensión. ¿Había llegado la hora de liberarse, de una vez por todas, de la tensión de aquella casa? Ofelia les consiguió un trabajo precario en AERI, su gremio. Cristina y Néstor debían atender la mesa de entradas. Fotios Cunturis, el secretario general del sindicato, recuerda que desde esa posición los recién casados comenzaron a organizar una lista opositora, aprovechando el contacto con los delegados del interior. Cunturis casi se convierte en un precursor de Duhalde, pero consiguió zafar de ese destino: todavía está al frente del sindicato y acaba de ponerse a disposición de Daniel Scioli. Acaso planea, tarde, su venganza.

El golpe militar del 24 de marzo de 1976 terminó por aterrorizar a Cristina. El 3 de julio, Kirchner se graduó. Insistió en hacerlo: “Quiero tener el título y hacer plata para gobernar mi provincia”. Los que se empeñan en demostrar que su paso por la izquierda fue tangencial, citan esa frase y constatan que pudo seguir asistiendo a las aulas de una universidad del Estado cuando ya estaba intervenida por los militares.

Cristina, sin embargo, vivía aterrada, y consiguió convencerlo para vivir en Río Gallegos. El 26 de julio ella dejaba su ciudad natal. Con la excusa de una guerra ideológica, la vida en La Plata se había degradado a una básica animalidad. Partir era dejar atrás la violencia, los procedimientos militares a toda hora, el fantasma tangible de la muerte. La evidente conveniencia de apartarse tal vez disimulaba y volvía más fácil y aceptable otra separación. Con la fuga a la Patagonia se tendía un telón sobre aquella familia incómoda, esa infancia silenciosa, aquellas discusiones enardecidas, aquel entorno por momentos opresivo.

La política, con su viaje de emergencia, obligando a esa huida indispensable, tal vez le puso un desenlace –sólo Cristina Kirchner puede afirmarlo– a esa larga búsqueda de autonomía personal. En Gallegos, con su adecuada lejanía, sería más fácil completar la autoinvención que había emprendido muy temprano aquella chica de los modestos bordes de Tolosa. Vaya a saber si Kirchner, distraído en sus ensoñaciones de poder, no representó para esa biografía platense la síntesis de una secreta, privada, redención. En vano querer deslindar lo subjetivo de lo estatal, el hogar de la polis.

Santa Cruz podría haber sido un comienzo absoluto si no fuera por esa noche en que Néstor fue brevemente detenido, junto al hijo de una familia prominente, Rafael Flores Sureda. La provincia era segura, estaba militarizada. Los jóvenes Kirchner eran recibidos por un entorno familiar tradicional y ajeno a la política. Néstor ejercería la abogacía para firmas comerciales. Cristina viajaría a La Plata para dar en exámenes libres las tres materias que había quedado pendientes para terminar su carrera de Derecho. Y se convertiría en mamá. El 16 de febrero de 1977 nació Máximo, a quien ella llama ahora “El Oso” y con quien disfruta de las discusiones políticas.

Máximo también nació en La Plata. Cristina regresó a esa ciudad, dolorosa por mil razones, cada vez que pasó algo crucial en su vida. En el platense Teatro Argentino lanzó su postulación para el Senado en 2005. En el mismo lugar oficializó la candidatura a la presidencia, este año. Ni quienes la conocen mucho explican esa recurrencia.

En Río Gallegos se constituyó una intimidad familiar inesperada para esos militantes universitarios. Néstor comenzó a prosperar en su estudio jurídico, después asociado a Domingo Ortiz de Zárate. Cristina colaboraba. La pasaron mal cuando les plantaron una bomba, un atentado sobre el que ella tiene ahora sospechas más precisas que en aquel entonces. Lo demás fue, al parecer, dulce calma. De aquellos años es testigo Rudi Ulloa, un humilde hijo de chilenos a quien los Kirchner incorporaron como cadete, chofer, asistente todoterreno. Desde entonces, junto con su hermana y su tía, Ulloa está integrado a la familia. Ocupa un lugar político relevante. Administra un diario, una radio y un canal de televisión en la capital de Santa Cruz. Por lo visto, fue ahorrativo. No hay que indagar mucho para detectar la línea editorial del multimedia: el programa central de la cobertura política se llama, con sinceridad, El ojo del amo. Parece un chiste. Ulloa, dócil con los Kirchner, es el terror de los gobernadores santacruceños. En la escena porteña forma dúo con Carlos Zannini.

Desde aquellos años, en torno de Cristina se fue formando una especie de séquito al que ella trata de manera maternal o despótica, según el humor del momento. Una figura indispensable es Cuca Bustos: combinación de valet y ama de llaves, la acompaña a sol y a sombra. Con rango de secretaria de Estado, Cuca se encarga de la ropa. En el exterior ocupa el dormitorio contiguo, que siempre debe tener una puerta intermedia. Con la misma dedicación asiste también a la Presidenta el secretario Isidro Bounine, hijo de una antigua empleada de la casa. No sólo se encarga del despacho y la agenda. En Olivos, quienes revistan en la Casa Militar suelen verlo detrás de la primera dama, en largas caminatas, con un bolsito que contiene zapatillas por si ella decide correr o una toalla por si comienza a transpirar. Como Cuca, Isidro es paciente y silencioso frente a las frecuentes rabietas de su jefa. Ya están acostumbrados y las toman con espíritu festivo, algo que todavía no aprendió el temeroso Miguel Núñez, su vocero y acompañante permanente. Los cinco custodios asignados por la Policía Federal completan la pequeña corte de la señora de Kirchner.


Recuerdan los íntimos que, hacia fines de 1981, el matrimonio con Kirchner se puso al borde de la ruptura. Fue cuando él decidió comenzar a desentumecer su músculo político, junto con algunos viejos amigos de la Patagonia. Todavía pesaba el régimen militar y a él se le ocurrió inaugurar una agrupación, que más tarde se llamaría El Ateneo y con la que saludó el desembarco en Malvinas.

Cuenta alguien que asistió a aquel regreso a la política: “Fue la única vez que se pudo pensar en un divorcio. Cristina estaba furiosa por el miedo. Amenazó con irse. Pero él la convenció. Se podría decir que la doblegó. Fue difícil para ellos. Pero una vez que ella aceptó la decisión se convirtió en más aguerrida que él para avanzar hacia el gobierno. Tal vez fue el único camino para instalarse en la atención de un tipo que, como Kirchner, se siente atraído por pocas cosas distintas que el poder”. De nuevo el poder, lo público, el Estado, sirvió de amalgama matrimonial. Esa pasión se transformó en obsesiva, absorbente. También en Máximo tuvo consecuencias: comenzó a vivir, más que nada, con la abuela paterna, María Ostoic. Distinto sería con Florencia, la hija que nació el 6 de agosto de 1990 y a la que se le dedicó el primer viaje familiar al exterior: fueron a Orlando, a conocer el Walt Disney World, los cinco. Claro, también viajó Rudi.

Cuando se reconstruyen los datos principales de aquel reencuentro con la política se advierte que fue una operación fundacional en la que quedaron fijados ciertos roles. El origen de Cristina se convirtió en un activo. De muchos testimonios disponibles puede inferirse la misma constatación. Para la escena siberiana de Gallegos, esa joven y bella abogada que Néstor había conquistado en La Plata era una rareza urbana, un dato casi exótico. El poder tiene, en muchas provincias, rasgos arbitrarios y despóticos. No hace falta leer a Montesquieu o a su discípulo Sarmiento para verificar que esa peculiaridad se acentúa en el desierto. “Con el poder es con lo único que no se jode. Lo tengo y lo uso”, repite a menudo Kirchner, formado en el molde habitual del peronismo. Cristina sería capaz de agregarle a ese estilo un tramo argumental, discursivo, inusual en la estepa.

Sería desproporcionado decir que a la esposa de Kirchner se la asimiló dentro del grupo como un factor civilizatorio. Pero es verdad que cuando el kirchnerismo requirió mostrarse en una escena más compleja que la santacruceña, recurrió a Cristina como su activo más valioso. Fue así cuando, desde el gobierno de la provincia, se la envió al Congreso de la Nación y se la expuso ante los medios. Fue igual cuando, ya en el gobierno nacional, hubo que articular explicaciones ante la audiencia desconocida, tal vez inhibitoria, de la New York University, de Human Rights Watch o de la Casa Real de España. La cursilería de folletín querrá ver en este movimiento el fruto político de aquella íntima necesidad de aceptación de la chica de Ringuelet. Querrá interpretar que estas facilidades casi histriónicas de Cristina cubren algunas inseguridades del Kirchner privado. Jamás un líder extranjero, ni José María Aznar cuando lo solicitó, consiguió encerrarse con Kirchner a solas, sin la presencia de su esposa.

Acaso esta asignación de papeles explique una de las razones por las cuales, cuando Kirchner comenzó a percibir las tensiones de su vínculo con la escena urbana, eligió a su esposa para recuperar la sintonía. Tiene todo el rigor, desde esta perspectiva, que ella se haya propuesto ejercer una especie de control de calidad “progre” en el gobierno de su marido, como quedó demostrado cuando tomó las riendas después del fracaso electoral de Misiones, en octubre de 2006: propuso la reducción de la Corte, expulsó a Luis D’Elía de la administración, impulsó la causa AMIA para acusar a Irán y, de ese modo, demostrar a los centros de poder que el vínculo con Hugo Chávez no es más que financiero. Cristina está asociada, en el imaginario convencional del grupo, a una familia de palabras en la que figuran institucionalidad-ilustración-cultura-mundo desarrollado. Alguien adecuado para que algún periodismo la designe CFK, una Kennedy subliminal, o la Hillary latina, demócrata y primermundista, como la catapultó la revista Time.

Para la colonia kirchnerista, encabezada por un líder que –lo declara Cristina– odia leer, las evoluciones intelectuales de esta dama se vuelven más apreciables. Del mismo modo, es proverbial su impericia para el mundo del dinero. “Cuando nos casamos teníamos una cuenta en común. Un día fui a buscar los ahorros y no había nada. «Nena, se acabó. En adelante, esto lo manejo yo», le dije. Así fue hasta ahora.” El que habla es Néstor. Describe una división del trabajo que se proyecta sobre sus desempeños en el Estado. “Kirchner siempre fue nuestro ministro de Economía”, le confesó Cristina hace pocas semanas a Ségolène Royal. Los opositores encuentran en esta especie de negación del mundo material un flanco doloroso. En el Senado, el mendocino Ernesto Sáenz disfrutó haciéndole cambiar los colores de la cara a la mujer del Presidente con preguntas sobre Cristóbal López, Lázaro Báez o los Eskenazi, empresarios con demasiada intimidad con el Gobierno. Complicidades demasiado evidentes, pero que el matrimonio justifica en que “tenemos un proyecto de poder que no se va a convertir en empleado de ningún grupo económico”. Ella acepta, se pone un límite. Hasta puede disimular en una investigación por lavado de dinero la aparición de personajes vinculados con la administración santacruceña de su marido, como ocurrió mientras era diputada. Esa división matrimonial del trabajo permite a ambos fantasear con el control del cielo y de la tierra. De todo, como en una fantasía hermafrodita.

Cristina abrió las puertas de Olivos a pensadores y escritores. Algunos, como José Pablo Feinmann, ralearon sus visitas. Otros, como Beatriz Sarlo o Tulio Halperín, salieron impresionados: Julio Bárbaro los había invitado para ofrecer explicaciones, pero recibieron de la dueña de casa una lección de humanidades. Como aquella sobreviviente de Dachau –lo recuerda un acompañante– que ofrecía su testimonio en el viejo campo de concentración y a la que Cristina interrumpió para agregar su visión del Holocausto. Simpático énfasis de una sabelotodo, capaz de declararse –casi a ciegas– hegeliana, a la que censuran desde anónimos focus group, y dejan pasar algunos intelectuales que siguen frecuentando la casa. Como el chileno Eduardo “Lalo” Rojas, con quien clasifican las variaciones teóricas de Habermas, Webber o Dewey.

Advierte uno de los dirigentes políticos que más conoce al matrimonio Kirchner: “Usted cometería un error si escuchar lo que dice Cristina como quien escucha a un experto. Ella suele mofarse de los «especialistas en generalidades», pero es un poco eso. No es una inteligencia cultivada por la academia, sino por la política. Además, entre el poder y la razón o el poder y la Justicia, siempre elegirá el poder”. Tal vez esté en lo cierto el infidente. Hay legisladores que la recuerdan por un modo de debatir que identifica la discusión de una idea con una contradicción emocional: “Yo compartí la Comisión de Asuntos Constitucionales. Cuando acordábamos, me llamaba por mi nombre de pila. Cuando disentíamos, me pasaba al «usted, señor diputado»”.

La aspiración intelectual fue la plataforma desde la cual Cristina se levantó contra el menemismo en la segunda mitad de los años 90. En ese proceso, su figura se nacionalizó más que la de su esposo, el gobernador. Los Kirchner convalidaron el Pacto de Olivos y la reforma constitucional, y participaron en la Convención de Santa Fe, donde ella brilló en la defensa del federalismo. Pero encontraron una excusa inobjetable para distanciarse de Carlos Menem: la oposición al acuerdo con Chile por los Hielos Continentales. A partir de ese disenso, la distancia fue mayor. Cristina, solidaria, recibió en su despacho al embajador de Perú mientras estallaba el escándalo por la venta de armas a Ecuador.



Al mismo empeño disidente corresponde la oposición a la reforma del Consejo de la Magistratura, con argumentos que en 2005 le enrostrarían a ella cuando impulsó una nueva reglamentación: ahora había que facilitarle la expansión hacia el Poder Judicial al Presidente, que era su esposo. Tuvo un curioso asesor en la materia, Jorge Yoma, su embajador en México, a quien en una ardiente discusión senatorial de comienzos de 1994 había censurado por “portación de apellido”. Esta peculiar relación entre ideas y poder adquiere luz en la reflexión de otro íntimo: “La gran diferencia entre Cristina y Kirchner es que el Flaco ejerce la arbitrariedad sin argumentos. Te la muestra. Tenés que aceptarla porque es producto del poder. Ella, en cambio, quiere justificarla con argumentos. Por eso defiende las tropelías del Indec. Corre el riesgo de resultar más irritante que Néstor”.

Sería incorrecto y también injusto reducir las argumentaciones de la nueva Presidenta a pragmáticas coartadas del cinismo. Durante toda la campaña electoral se observó el sincero esfuerzo por asociarla a un ejercicio conceptual de la administración y a una dimensión internacional del poder. Tal vez por eso, calificados colaboradores afirman que resultó tan traumático para ella, para su empeño político y también para su historia de vida, el rechazo de los sectores medios urbanos que se verificó, como un silencioso cacerolazo, el 28 de octubre pasado. El formato electoral del kirchnerismo se volvió precafierista. Fue más entusiasta cuanto más elevadas eran las necesidades básicas insatisfechas. Cristina comenzará mañana a gobernar sobre una base electoral que tiene ese perfil sociológico. El del peronismo clásico. El de los 50, el de doña Ofelia, el que se practica en los suburbios de La Plata.

Por Carlos Pagni
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Domingo 9 de diciembre de 2007